crónicas críticas sobre mi obra – croniques critiques sobre la meua obra

———————————————-Salva i Pepe3

A Josep Lacreu

Detenerse delante de cada obra de josep Lacreu más que contemplar un cuadro es afrontar una experiencia, vivir una aventura. Lacreu interpreta la vida de los motivos, que le hacen vibrar y le urgen el imperativo de la recreación artística, en toda la plenitud de su presente fugaz. No son seres estáticos y definitivos. Son instantes de la observación de vida sentidos y convividos por un rigor enérgico y vital. Y la vida es figura, también es color y movimiento; olor y vibración, diferente en cada instante. En ocasiones, parece no importarle a Josep Lacreu ni el recurso ni los medios de que se vale; innovador en las soluciones técnicas y hasta transgresor impenitente de normativas al uso.

Lacreu hace valer, particularmente, su don del dibujo, que define y sitúa magistralmente el objeto y su vivencia; la magia de darle vida, sonido, movimiento y un colorido, siempre alucinante; y el poder mediático de transmitir, de comunicar su propia vivencia a todo el que se acerca a sus obras. Es su triángulo estético. Lacreu entra en convivencia con los motivos de sus obras y sus obras, a su vez, lo hacen, inevitablemente, con quienes las contemplan.

Ahí están sus cuadros, abiertos a la conversación sencilla, amable, osada y delirante con quienes se atreven a convivirlos. Vívanlos. Verán que es casi imposible permanecer ante ellos de otra manera y . . . que merece la pena. Su figura es impecable; su color fascinante; su sonoridad precisa y sugerente, y el vigoroso movimiento de su trazo, contagioso. Oirán cómo suena el piano y se apartaran para evitar salpicaduras del oleaje del mar. Disfrutarán.

Salvador Barberá.

Massanassa, 10 – 05 – 2006

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Texto exposición Noviembre 1995 en Hanax Valencia

La obra de Josep Lacreu posee un notable impacto visual, alternando desgarradoras texturas con tenues interpretaciones formales, algunas de las cuales nos transmiten la dureza de los elementos.

Cada pincelada de Lacreu se antoja una invitación a un viaje interior, a un visitar ese desván de nuestra infancia donde acaso nos encerrábamos para estar a solas y redescubrir lo más esencial que todos llebamos dentro, seguramente.

Rafael Ballester Añón.

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Hasta que los románticos lo dramatizaron, convirtiéndolo en un apasionado medio de expresión, el paisaje no se libró del desdén al que lo había sometido una jerárquica ordenación de los géneros pictóricos.

Pese a que el interés de Josep Lacreu por este tema es relativamente reciente, entre sus paisajes se cuentan algunas de sus mejores obras, no sólo pictóricas, sino también fotográficas; pues, en los últimos años, una cámara fotográfica es su compañera inseparable. La obra de Pepe hierve en su imaginación y se plasma enérgicamente en tablas de formatos imposibles. Sus paisajes son el mejor ejemplo de la magnitud expresiva, e incluso expresionista, que puede llegar a alcanzar este género. Destacan sus “retratos” del Mediterráneo, de la Albufera y la marjal, tan imbuidos en su memoria y en los que la pasión de su técnica se une a la que siente por su tierra. Son obras con una personalidad explosiva, que exhortan al espectador y, a veces, le gritan con una estridente sonoridad. La música es, de hecho, uno de sus temas intrínsecos. No en vano, la tradición musical está profundamente arraiga en su familia, así como en su pueblo.

Elvira Mocholi.

Massanassa, 2007

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Exposición en Zaragoza 2004

Josep Lacreu (Massanassa, 1958). Artista polifacético de larga trayectoria, ha trabajado diferentes temáticas, experimentando distintas técnicas y estilos, que lo han hecho evolucionar desde lo figurativo a un expresionismo repleto de sentimientos. En esta muestra relega sus temas más habituales como la figura humana, la música, los objetos cotidianos, de manera que declina su interés a favor de paisajes y muestras de la naturaleza que, como en aquellos, sigue mostrando su preocupación por transmitir los más profundos sentimientos y visiones.
Pinceladas, trazos, y colores fuertes, son los recursos elegidos para transmitir esa fuerza vital, esa conexión entre la materia y la vida. Él un enamorado de su tierra, de la vegetación autóctona y espontánea, lo es también de ésa que ha sido sustento de generaciones, y que ha formado parte de la trilogía mediterránea. Además de los paisajes más próximos a su hábitat, los campos de arroz de la marjal o la propia albufera, destacan los algarrobos y los olivos, de troncos centenarios, que son testimonio del tiempo transcurrido y a pesar de su aparente vejez física, están impregnados de vitalidad.

Julio Moreno Moreno.

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Text exposició «Pensament en color» Castell d’Alaquàs 2011

En la obra del pintor Pepe Lacreu observamos cómo se conjugan de manera muy afortunada los mejores logros de la pintura abstracta en sus versiones matérica y gestual y referencias figurativas que adquieren un poderoso carácter simbólico.

Hector Dols.

Alaquas, 2011

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Imaginativo y magnifico texto de un amigo muy especial

En que se parecen un critico a un pintor?

El crítico critica porque no tiene cualidades para hacer lo que critica.

El pintor pinta lo que nunca podrá llegar a ser.

Caso real: Nuestro maestro Pepe Lacreu que pinta cuadros abstractos ¿por que?

porque le gustaría ser invisible (de vez en cuando pinta una palomita para confundir) jajajajaja

Cintio Bravo «El Pollo de Levante».

Betera, 2011

 

 

LACREU  «La Terreta 2018»

Tenía yo unos catorce años cuando mi profesora de primaria nos llevó a ver una exposición de un pintor de Massanassa en el Museo de la Ciudad de Valencia. Entonces yo no lo sabía, pero las obras expuestas en la sala habían supuesto todo un punto de inflexión en la obra de Josep Lacreu. Quien ya lo conocía, seguramente se llevó una gran sorpresa, no sólo porque el pintor no había compartido con nadie su cambio de rumbo, sino porque hasta ese momento se había caracterizado por hacer dibujos a plumilla, técnica en la que había destacado desde su etapa de formación. Y de repente, había sentido la necesidad de adentrarse en la abstracción, por lo que me encontré con telas de arpillera en lugar de lienzos, sobre las que se distribuían gruesas pinceladas, salpicadas de algún elemento figurativo, entre los que destacaban las palomas.

La paloma, las aves y sus «vuelos» han sido, por otro lado, una constante en su obra. Se trata de una figura recurrente en determinados momentos de su producción, que no podía faltar en el gigantesco mural que abarca toda la fachada de la iglesia de San Antonio. Y cada vez que las veo en sus obras, en exposiciones o asomando entre los numerosos cuadros de su taller, no puedo evitar pensar en Picasso y la gran admiración que Lacreu le profesa, así como a Sorolla, entre otros pintores. Su obra, no obstante, presenta la originalidad propia de quien deja fluir sus estados de ánimo, emociones y sensaciones para trasladarlos al cuadro.

Del mismo modo, ha mostrado admiración por otro artista local, con el que comparte además una de sus principales aficiones. Se trata de Gabriel Cuallado, que pese a todos sus reconocimientos, se definió siempre como un fotógrafo amateur. A Pepe Lacreu se debe que la sala de exposiciones municipal lleve su nombre, incluso cuando estaba en el edificio sociocultural, donde tantas veces ha expuesto sus fotografías como miembro “A Fosques. Grup Fotogràfic de Massanassa”. Así es como llegué a conocerlo personalmente. Su faceta como fotógrafo aficionado, que se remonta a su etapa de formación, volvió a adquirir protagonismo cuando, hace ya más de diez años, fundamos la asociación. Sus fotografías, como sus cuadros, son como él, son sinceras y buscan la complicidad con el espectador.

También en sus obras podemos entrever retazos de su experiencia vital. La música en la que diferentes instrumentos “suenan” en sus lienzos con colorido estridente, pues la música ha estado siempre muy presente en su entorno más cercano, como no podía ser de otra forma en una familia de Massanassa. Otra constante en su obra son las piezas de ajedrez y la representación del peón como elemento propio para plasmar sus emociones. También, se refleja en su obra el paisaje asociado a otra actividad familiar y tradicional del pueblo, el cultivo del arroz en el parque natural de la Albufera. Las tonalidades y matices lumínicos propios de cada etapa del ciclo se trasladan al soporte pictórico, que no siempre es un lienzo, con una economía de medios que, sin embargo, resulta suficiente y precisa para plasmar la esencia de un espacio que conoce a la perfección, pues se ha pasado horas en contacto directo con la tierra. La Albufera y el mar en sus distintos estados, como forma de expresión personal, también han protagonizado muchas de sus obras.

No obstante, su recta trayectoria pictórica ha pasado por todas las etapas posibles, de las que éstas son sólo algunos ejemplos. Lacreu no ha dejado nunca de pintar ni de exponer sus obras a lo largo y ancho de la geografía española e incluso a nivel internacional con sus varias exposiciones en Bélgica y Japón. Y cuando no pinta, dibuja. Un árbol, un objeto cotidiano…, cualquier cosa es susceptible de ser interpretada por su lápiz, hasta el punto de acumular cientos de dibujos en su estudio.

En ésta, su primera exposición individual en Massanassa, poder contemplar una selección de obras de su trayectoria pictórica, a lo largo de los años, es una sorprendente experiencia.

Marí Elvira Mocholí Martinez    Doctora en Historia del arte